jueves, 5 de octubre de 2017

Tu concepción de la ciencia lleva décadas caducada. Actualízate

El positivismo científico es una teoría filosófica que aborda la realidad como algo predecible que se rige por leyes empíricas y matemáticas. Según esta doctrina el universo sigue un único orden: las causas siempre conducen hacia las consecuencias. Por consiguiente, una vez conocido el estado actual de un sistema, nos bastaría con aplicar ciertas reglas para saber con certeza como evolucionaría el mismo. Científicos como Galileo, Newton, y otros tantos más en siglos posteriores, han manifestado concepciones positivistas de la ciencia.  No es de extrañar por tanto que estas ideas sigan enseñándose en las escuelas. Pero, aunque este paradigma nos pueda parecer completamente lógico y lo tengamos en cierto modo bastante interiorizado, hace casi un siglo que la ciencia y el saber se mueven por otros caminos.

Esta nueva forma de comprender la ciencia se puede intuir inicialmente como cierta ambigüedad que está presente en la esencia de ciertos fenómenos. El nuevo paradigma, denominado ciencias de la complejidad por Edgar Morin (1921 - Presente, en la ilustración), ya fue inferida por el físico Niels Bohr (1885-1962), quien advertía que no podemos afirmar con seguridad «esto es así», sino más bien «dadas esas circunstancias en las cuales se presenta este fenómeno, esto lo que puedo decir sobre el mismo». Pensemos en el cambio climático, sabemos con seguridad que es «algo» que existe,  pero... ¿Cómo saber cuál es la influencia real de las nubes en la temperatura global de La Tierra? Simplemente no la conocemos, algunas cosas podemos intuir, se pueden establecer ciertas relaciones, pero nuestro planeta es un sistema interconectado donde todo se relaciona con todo.

Segun Morin algunas características del pensamiento complejo son las siguientes, si bien, por ser en si mismo un concepto que pertenece al pensamiento complejo, no se puede dar una definición concreta (positivista) del mismo:
  • Decir que un sistema es complejo expresa la dificultad de describirlo. Existen varios niveles de complejidad. Mientras más abierto es un sistema, y más dimensiones influyen en él, mayor es su complejidad.
  • La complejidad no es lo mismo que la complicación. Un sistema complicado se puede descomponer en tantas partes como sean necesarias para permitir su comprensión. Cuando un sistema complejo se intenta dividir estamos simplificándolo.
  • Lo complejo admite incertidumbre ya sea teórica o empírica. A más complejidad mas incertidumbre.
  • Lo complejo tiene parte de imprevisible. Al verse implicadas diversas causas que interactúan entre sí, no se puede establecer una causalidad. Se puede decir que: nunca podemos predecir el futuro de un sistema complejo.
  • Lo complejo es no-determinista e inestable. No se puede inferir una secuencia lineal.
  • Lo complejo se construye y se mantiene por con una autoorganización, que permite al sistema adaptarse y regenerar su propio funcionamiento.
  • Lo complejo está marcado por lo inacabado, y está siempre en evolución, pero esto no implica que siga una dirección concreta.
  • Lo complejo es simultáneamente dependiente y autónomo. Necesita un contexto pero se autoorganiza a si mismo.
  • Lo complejo genera emergencias, como algo  nuevo y no previsible. Éste, es un concepto fundamental en los sistemas complejos, (por ejemplo la vida surge en un concepto de lo no-vivo, el conocimiento científico surge para explicar experiencias y conocimientos)
  • Lo complejo está lejos del equilibrio. Lo complejo produce bifurcaciones y fluctuaciones.
  • Lo complejo es una tensión entre determinismo y libertad. Aun siendo inestables, dinámicos e imprevisibles los fenómenos complejos no escapan a los determinismos de la naturaleza.

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